PARÍS NO SE ACABA NUNCA de Enrique Vila-Matas

Y este lunes 6 de febrero, comentaremos "París no se acaba nunca", el particular homenaje de Enrique Vila-Matas a Hemingway y a toda la bohemia parisina. Artistas tremendos, con tremendos dilemas existenciales o sólo tremendas poses fingidas, pintores, cantantes, travestis, personajes desarraigados y desarrapados, exiliados y autoexiliados de todo tipo, niños de papá jugando a literatos, parásitos de cafés y veladas en salones de mecenas y muchas referencias literarias... Todo esto lo encontraréis en esta biografía exagerada e irónica de este universal (al menos muy traducido) escritor español.
 
Como aparece en la propia página de la editorial Anagrama: Una revisión irónica de los días de aprendizaje literario del narrador en el París de los años setenta. Fundiendo magistralmente autobiografía, ficción y ensayo, nos va contando la aventura en la que se adentró cuando redactó su primer libro en una buhardilla de París cuya atípica casera era nada menos que Marguerite Duras. Y también se nos cuenta cómo el narrador quiso imitar literalmente la vida del joven Hemingway tal como éste relata en París era una fiesta. Después del resonante éxito de El mal de Montano, el autor consigue en esta nueva novela una armoniosa y logradísima síntesis de las muchas facetas de su singular narrativa.
 
Podéis encontrar mucha información sobre el autor en su página personal. A mí, particularmente, me sorprende la cantidad de traducciones que existen de su obra. No se puede decir si es uno de los mejores autores españoles actualmente, esa valoración es imposible, pero sí que es uno de nuestros escritores con mayor proyección internacional. Se nota que se mueve como pez en el agua en el mundo de la pequeña familia literaria.
 
En fin, volviendo al libro, una historia muy recomendable para todas aquellas personas que le gusten la metaliteratura, es decir, literatura hablando de sí misma. Una autobiografía cargada de referencias literarias, anécdotas de escritores, de bohemios, de personajes que pululaban como polillas alrededor de las glorias artísticas. Continuando el "París era una fiesta" de Hemingway, aquí os dejo "París no se acaba nunca".

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